Los programas del corazón, por ejemplo, tratan de estúpidos a los espectadores, pero estos los siguen viendo, de modo que siguen haciéndose de forma insistente y perfeccionada.
A mi juicio, la finalidad de la educación es ayudar a pensar. No hacer que las personas piensen como nosotros sino que sean capaces de pensar por sí mismas. La persona educada es capaz de descubrir los hilos ocultos que mueven los mecanismos de esta sociedad, de saber que se mueven por intereses, de investigar y descub...